Nuestra ruta comienza en Barcelona, desde donde partimos rumbo le petit Suisse.
Nuestra primera parada es Gêneve después de algo más de 700km de rodaje. Una ciudad en la que no se pueden dejar de visitar el Palacio de las Naciones Unidas y el Museo Internacional de la Cruz Roja.



Y bueno, cuando se habla de Suiza es inevitable dejar de pensar en una fondue calentita, un buen Gruyêre, en la vaca lila del choco Milka (que, por cierto, no conseguimos encontrar...¿dónde se habría metido la tía?), en fin, el chocolate, eso si que es algo que fuimos a probar a la mismita fábrica Caillers, regentada por el propio Henry Nestlé, entre otros.
(video)
Y tampoco olvidemos las navajillas suizas, por que quién no tiene una de ellas, ¡¡con la cantidad que allí hay!!, así como relojes de cucut cucut cucut...
¡¡Ojo al dato!! Este reloj de cuco de última generación era la reproducción, nada menos, que del chalet de Heidi (aquí tenéis la letra, aunque más adelante podréis ver la casa original de Heidi, que personalmente fuimos a hacer una visita:
Abuelito dime tú, qué sonidos son los que oigo yo. Abuelito dime tú, por qué yo en la nube voy. Dime por qué vuela el águila así, dime por qué yo soy tan feliz, abuelitooooo, nunca yo de ti me alejaré. Abuelito dime tú, lo que dice el viento en su canción. Abuelito dime tú, por qué llovio, por qué nevó. Dime por qué somos blancos, dime por qué soy tan feliz, abuelitoooo...)



y no fuimos los únicos que íbamos en su búsqueda...
Y éccoli qua, Heidi's House.
En nuestro viaje no faltaron los parajes nevados de Los Alpes suizos, unas vistas estupendas desde Los Grisones hasta St.Moritz (zona este, fronteriza con Austria) donde el verde de las montañas se funde con el color rojizo de las hojas caídas de los árboles en otoño, el blanco de la nieve y azul del agua de los lagos. Un paisaje que invita a soñar...






En el Valle de Verzasca, al sur del país, encontramos una refrescante cascada de agua, Signino.



En tanto nos detuvimos a hincarle el diente a un roastbeef y unas uvitas del tiempo.
Y, siguiendo la ruta del agua, al norte de Suiza, en Schaffhausen, tuvimos oportunidad de visitar las mayores cataratas de Europa, las del Rhin, a unos 40 km. de Zurich. En Schaffhausen el valle se estrecha y el río se abre paso entre las rocas formando unas cascadas impresionantes.
El río aqui tiene 150m. de ancho y cae desde un salto de 23 m. originando un ensordecedor ruido que emana el agua y la furia que lleva.



A continuación os mostramos algunas imágenes otoñales de la capital, Berna.





Naturalmente, era imposible mostrar en un pequeño blog las 300 fotografías realizadas durante esta aventura, por lo que hemos tenido que acotar la selección pero aún así, creo que podréis captar la esencia. Un viaje recomendado a todos los viajeros intrépidos y aventureros que quieran ir más allá y conocer la esencia de este bello país alpino.
¡No vemos en la próxima!
Tren del paso de la Bernina



Y bueno, cuando se habla de Suiza es inevitable dejar de pensar en una fondue calentita, un buen Gruyêre, en la vaca lila del choco Milka (que, por cierto, no conseguimos encontrar...¿dónde se habría metido la tía?), en fin, el chocolate, eso si que es algo que fuimos a probar a la mismita fábrica Caillers, regentada por el propio Henry Nestlé, entre otros.
(video)
Y tampoco olvidemos las navajillas suizas, por que quién no tiene una de ellas, ¡¡con la cantidad que allí hay!!, así como relojes de cucut cucut cucut...
Con mp3 incorporado, no digáis que no es una pasada de navaja.
¡¡Ojo al dato!! Este reloj de cuco de última generación era la reproducción, nada menos, que del chalet de Heidi (aquí tenéis la letra, aunque más adelante podréis ver la casa original de Heidi, que personalmente fuimos a hacer una visita:
Abuelito dime tú, qué sonidos son los que oigo yo. Abuelito dime tú, por qué yo en la nube voy. Dime por qué vuela el águila así, dime por qué yo soy tan feliz, abuelitooooo, nunca yo de ti me alejaré. Abuelito dime tú, lo que dice el viento en su canción. Abuelito dime tú, por qué llovio, por qué nevó. Dime por qué somos blancos, dime por qué soy tan feliz, abuelitoooo...)



y no fuimos los únicos que íbamos en su búsqueda...
Y éccoli qua, Heidi's House.
En nuestro viaje no faltaron los parajes nevados de Los Alpes suizos, unas vistas estupendas desde Los Grisones hasta St.Moritz (zona este, fronteriza con Austria) donde el verde de las montañas se funde con el color rojizo de las hojas caídas de los árboles en otoño, el blanco de la nieve y azul del agua de los lagos. Un paisaje que invita a soñar...







En tanto nos detuvimos a hincarle el diente a un roastbeef y unas uvitas del tiempo.
Y, siguiendo la ruta del agua, al norte de Suiza, en Schaffhausen, tuvimos oportunidad de visitar las mayores cataratas de Europa, las del Rhin, a unos 40 km. de Zurich. En Schaffhausen el valle se estrecha y el río se abre paso entre las rocas formando unas cascadas impresionantes.
El río aqui tiene 150m. de ancho y cae desde un salto de 23 m. originando un ensordecedor ruido que emana el agua y la furia que lleva.



A continuación os mostramos algunas imágenes otoñales de la capital, Berna.





Naturalmente, era imposible mostrar en un pequeño blog las 300 fotografías realizadas durante esta aventura, por lo que hemos tenido que acotar la selección pero aún así, creo que podréis captar la esencia. Un viaje recomendado a todos los viajeros intrépidos y aventureros que quieran ir más allá y conocer la esencia de este bello país alpino.
¡No vemos en la próxima!
Tren del paso de la Bernina


